GRASA: Se caracteriza por tener un tono rojizo en ciertas zonas, posee un brillo excesivo y una apariencia gruesa. Suele presentar espinillas y barros en exceso no sólo en la cara sino también en la espalda, pecho e incluso brazos. El cuidado y limpieza de esta piel es fundamental para evitar la acumulación de grasa y formación de puntos negros, granos y bultos de grasa.
SENSIBLE: Está formado por muy finas fibras nerviosas que se mueven ante el mínimo estímulo (calor, frío, contaminación, etc.) Es una piel que se reseca muy fácilmente, lo que puede llevar a una alergia. Por ello necesita productos denominados hipoalergénicos.
SECA: Se caracteriza por tener los poros muy finos y carece de humedad, tiene tacto áspero, su descamación e irritación es muy fácil. Es más propensa al envejecimiento.
NORMAL Y MIXTA: Puede ser grasa o brillante en algunas zonas como frente, nariz y mentón (Zona T) y seca en mejillas y contorno de los ojos; tiene tendencia a la aparición de puntos negros.
